2006
05.04

Los ordenadores de 8 bits, tienen algo que a alguno de nosotros nos marcó para siempre. Esto es lo que cuenta un amigo mío, PookyII, al respecto:

«Tendría yo unos trece años cuando regresé de mis vacaciones de Inglaterra y vi el cartel que anunciaba Arkanoid (sobre 1987). Sentí algo que me llevó a comprar el juego, sin saber si realmente me gustaría. Coincidió con la época en que los juegos de Spectrum estaban siendo distribuidos por una compañía que hizo historia: Erbe Software. Rebajó los videojuegos desde las 2.500 pts de la época a tan sólo 875 pts, algo más de 5 € de los de ahora»

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Arkanoid De Arkanoid, me impresionó todo, fui corriendo a comprarlo y me emocionó desde los sonidos de rebote de los ladrillos, hasta la historia. Estábamos acostumbrados a que fuesen caballeros que rescatasen a sus princesas del malo de turno. Sin embargo la historia de Arkanoid era parecida, pero sólo eso. Algo de esta historia me hizo emocionarme y querer llegar al final. Tú encarnas a Vaus una cápsula de escape que logra salir con vida después de que su nave nodriza sufriera un ataque y muriesen todos sus ocupantes.

¿Qué puedes hacer entonces? En principio nada más que vengar a tus compañeros muertos… Pues no: el juego te propone ir a derrotar al Dimension Organaizer Header (DOH) que controla el tiempo y las dimensiones para conseguir regresar al pasado y salvar a tus compañeros.

Se trata de romper los muros que protegen a DOH para conseguir derrotarlo. Cuentas con una pequeña pelota que rebota en los ladrillos y en tu nave. Si dejas escapar la pelota por unos de los laterales que no cubres con tu nave, pierdes.

Este planteamiento tan básico se complementa con Power-ups, que nos permiten hacer nuestra nave más grande, poner varias pelotas al mismo tiempo, tener capacidad de recoger la pelota, disparar rayos lasers, escapar de ese muro, vida extra o hacer que la pelota se desplace más lentamente.

Al principio es un juego sencillo, puesto que la pelota es fácil de controlar, pero a medida que rebota, se va acelerando y el resultado es una subida de adrenalina mientras tus ojos ordenan a tus manos que pulsen las teclas correspondientes para alcanzar la pelota. Además depende de la parte de tu nave donde rebote la pelota, el ángulo con el que saldrá despedida, por lo que había que hacer verdaderos esfuerzos para desviar la pelota hacia los ladrillos que te quedaban por romper.

Es un juego ADICTIVO, no sé si la palabra es divertido, para mi la palabra es EMOCIONANTE, porque consigue hacer que tu corazón se acelere como los mejores arcades.

Además algunos muros son verdaderas obras de arquitectura que mezclan recovecos donde la pelota queda atrapada entre bloques indestructibles, que la aceleran para salir disparada y hacer que perdamos una de nuestras preciosas vidas, si no estamos lo suficientemente atentos.

Algunos años después llegó la secuela Arkanoid II – Revenge of DOH. Fue un digno sucesor, porque añadía muchas más fases y la posibilidad de elegir si queríamos ir a derecha o a izquierda, algo así como el “Out Run”. Y tenía además el sueño de todo jugador, la pelota de acero, que era capaz de romper todos los ladrillos que se interpusieran a su paso, sin rebotar en ellos.

Imagine, dejó alto el listón con esta secuela y no desmereció para nada su homólogo de Taito en recreativas. Sin duda subrayó el nombre que marcó una leyenda: Arkanoid.

PookyII

Me quedé boquiabierto. Vaya, no era el único al que los 8 bits le habían dejado una impronta tan fascinante. Así que le pregunté un poco más:

  • Boriel: Doy por sentado que terminaste el Arkanoid. ¿LLegaste a terminar el Arkanoid II?
  • PookyII: Sí, también. Pero creo que fue con algún “poke”. Me acuerdo que en la fase 17 salia un corazón gigante, en plan “final boss” y en la 34 ya era DOH
  • Boriel: ¿Qué sentiste cuando acabaste el Arkanoid?
  • PookyII: Creo que te refieres a si sentí algo como en un “Final Fantasy”. No, creo que simplemente sentí euforia. Pero lo mejor de este juego es que lo seguí jugando mucho tiempo más, porque llegar al final, no implicaba apartar el juego en el cajón de los “olvidados”, que va, las emociones que podía darte Arkanoid, llegaban mucho más alla de su “final”.
  • Boriel: ¿Y con Arkanoid II? ¿Algo similar? ¿O no fue tanto?
  • PookyII: El 2 fue algo similar, aunque ya habían pasado algunos años y fue más una satisfacción por un juego terminado.
  • Boriel: ¿Qué le recomendarías a la gente (sobre todo de la época) que quisiera probar el juego? (por ejemplo, en un emulador)
  • PookyII: Les diría que le diesen una oportunidad y que tratasen de pasar de la primera fase. Si la pasan, ya estan perdios 😉
  • Boriel: ¿Alguna sensación o recuerdo más del juego y/o de la época que quisieras compartir?
  • Arkanoid IIPookyII: Sí, nostalgia, mucha: Yo jugaba (sobre todo al Arkanoid II) en una tele pequeña en blanco y negro y no echaba de menos el color ni algo más grande. Para mí, la tecnología de entretenimento (desde esa época) era una forma de reunir a mis amigos y reirnos como nunca. A veces porque nos divertíamos, a veces porque nos reíamos de las animaciones del juego.
    Todavía recuerdo un día que jugamos cuatro personas al “PaperBoy”. Uno iba hacia delante y hacia atrás. Otro manejaba la izquierda, otro la derecha y uno más (yo) tiraba periódicos. Fue una tarde memorable.
    Aunque mi último recuerdo va para “Gauntlet”, multijugador donde los haya. Las habitaciones aparecían aleatoriamente y se repetían, pero eso no dejaba de hacer que jugásemos hasta bien entrada la noche y tuviéramos que despedirnos de la madre de nuestro anfitrión para irnos a casa….

¿Y tú? ¿Quieres volver al pasado?

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  2. Bueno, no, en Spectrum no recuerdo hasta que nivel llegamos mis compañeros y yo, pero un amigo al que conocí años después tenía el mismo juego en un IBM AMSTRAD de 30 k de memoria, al que jugamos sin parar todos los días al Gauntlet, hasta llegar al nivel 100, de ahí no pasábamos (dichoso dragón).

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  3. ¿¿¿Yonnah, pero realmente había una planta número 100??? 😯

    Lo digo porque si llegaste a ver al dragón, algo de verdad tendría. Yo nunca lo vi. Y creo que llegué a terminar la cinta. Otra opción es jugarlo en el emulador… 😀 y ver qué pasa…

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  4. Nostálgicos!!!! ainssss 🙂

    Para mí fue inolvidable “Fairlight” buscar el libro de la luz me marcó para siempre, de lo que disfruté recorriendo aquel castillo. Los que me conocen saben perfectamente que ese estilo y esa atmósfera, fue la que he seguido buscando desde entonces.

    Muy bonito artículo “retro”
    saludos mis niños 🙂

    Pd: al principio me metía mucho con Boriel respecto a la “nostalgia” pero ahora estoy totalmente de acuerdo con él, cuando en una conversación puntualizó que básicamente buscamos ese cosquilleo que sentíamos y que actualmente anda mucho más escaso en el mundo lúdico e informático actual. Las sensaciones que nos producían estas maquinitas y su software en aquellos días, hoy son irrepetibles. La edad, supongo que es un factor importante.

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  5. Al arkanoid jugué pero a mi no me marcó tanto como el Gauntlet. Dios, ese juego era mi pesadilla, no podía dejar de viciarme, siempre llegaba la fase 100, una vez llegué a la 101 y de ahí no pasaba. Además, siempre tenía que estar atento, por si me mataba iniciar a otro jugador, ya que la vida era por tiempo. Cuando jugaba con equipos era más facil llegar al nivel 100, pero como ya dije, nunca llegué pasar de ese, un dichoso dragón siempre me fastidiaba xDDDDDDD

    Que buenos tiempos aquellos 😀 al final nunca averigué si tenía final el gauntlet, porque nunca llegue a pasar más del level 100 xD

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