2009
02.16

El pasado 28 de Enero se publicó un artículo en EL PAIS que prácticamente ha pasado desapercibido. El artículo, titulado Información y mentiras sobre Bolonia, fue escrito por D. Andrés Recalde, Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad Jaume I de Castellón. Esta entrada analiza, comenta y resume dicho artículo, más que nada por la escasa reacción al mismo que he visto por parte del colectivo de estudiantes que se oponen a Bolonia. El Plan de Bolonia es como se conoce al proceso que se está llevando a cabo para la adaptación al EEES.

¿Qué viene a decir el artículo?

Básicamente viene a revelar que es mentira que la implantación de Bolonia sea obligatoria. Tampoco es cierto que quiera aclararse esa postura. Es más, todos aquellos que pretenden informar siguen insistiendo en la obligatoriedad de la implantación de la EEES, cuando en realidad es una recomendación.

Países como Alemania y Italia ya se han desentendido del modelo Boloñés de dicha implantación y además, en otros países se suele seguir la norma de 3 años de grado y 2 de máster (en España, curiosamente, 4 años de grado). Las alegaciones que se han leído en internet es que así obligan a los diplomados e ingenieros técnicos a volver a estudiar (y en definitiva, cobrar) para obtener un título de grado. A esto hay que sumarle que el grado no es un título oficial, sino sólo académico (como si te sacas un cursillo en una academia privada). La validez oficial la obtendrás a través del Máster, cuyo precio suele oscilar entre los 1.500€ y 3500€.

¿Qué mentiras son ésas?

Dice el Sr. Recalde:

La primera falsedad que habitualmente se da por cierta es que la reforma pretende adaptar nuestro sistema a “acuerdos internacionales” sobre el Espacio Europeo de la Educación Superior. Mentira. Nadie encontrará directiva, reglamento o cualquier otro tipo de norma firmada por los estados o las instituciones europeas a cuyo cumplimiento se viera constreñido nuestro país.

Es decir, no es obligatoria. Se trata de una recomendación hecha por expertos en educación (¿quiénes son esos expertos?). No hay ningún acuerdo firmado, y por lo tanto, no nos estamos adaptando, como bien dice, a ninguna directiva internacional (en todo caso un “acuerdo”).

¿Y en otros países?

Aunque los llamados “acuerdos de Bolonia” no obligaran, pudieron haber constituido una directriz que obtuviera consenso y que la mayoría de los Estados europeos siguiera al reformar los estudios universitarios. En tal caso, concedemos que convendría pensárselo antes de quedar al margen. Pero tampoco esta afirmación es correcta […] Cualquier jurista sabe que en el Derecho continental europeo […] las referencias internacionales más relevantes son Alemania e Italia. […] Pues bien, ambos han desechado cualquier pretensión de adecuarse al modelo boloñés.

Aunque el párrafo anterior se refiere en concreto a las carreras de derecho, es perfectamente aplicable al resto de las carreras. De hecho me han comentado que España ha apartado la carrera de medicina de la adaptación a Bolonia. Alemania e Italia se desentienden. Hay quien comenta que este sistema es similar al que ya se aplica en Reino Unido (sistema que personalmente no me gusta, pero eso lo dejamos para otro día). Pero resulta que:

[…] tampoco el Reino Unido se ha alineado con el proceso de Bolonia. Sospechamos que en otros países y titulaciones este muestreo obtendrá pruebas similares. La pregunta cae por su peso: ¿con quién se pretende que nos armonicemos?

Pero se van a estandarizar los estudios a nivel europeo…

Sobre el tema de la unificación de estudios, nuevamente, plantea serias cuestiones. Los estudios europeos tienen que ser homogéneos (si es cierta dicha unificación). Pero carreras como la informática, por no tener ficha, ni siquiera están homogeneizadas dentro de España. ¿Cómo se pretende pues, esa homogenización en el EEES? El autor lo plantea con los estudios de Derecho:

Se dice que el proceso de Bolonia creará un “espacio europeo” por el que podrán circular los profesionales, con independencia del país en el que hubieran cursado sus estudios. Es seriamente discutible la corrección de esta opción para el Derecho. Pero es, además, falsa. La “libre circulación” y la “movilidad” exigen que los estudiantes obtengan conocimientos homogéneos. En algunos sectores del saber la homogeneidad puede ser limitada. En otros, la necesidad del “tronco” común es mayor. Médicos, arquitectos o ingenieros han conseguido que su formación en España sea básicamente uniforme.

Es decir, las profesiones reguladas a nivel europeo (arquitectura, medicina), no tendrán ese problema. En los estudios de ingeniería en España el “tronco” común se consigue con la “ficha de grado” (las resabidas competencias académicas). Eso es algo que nuestro colectivo está pidiendo insistentemente al gobierno (Decanos, estudiantes, colegios y profesionales). El Ministerio de Educación ignora esa petición alegando que “la Informática no es profesión regulada, sino una materia transversal”. Pero otras profesiones como Física y Biología sí tienen ficha, y me consta que tampoco tienen regulación. En cualquier caso, al parecer la ley no obliga a la regularización de una profesión para sacar la dichosa ficha (yo creía que sí, confiando en la explicación del ministerio).

Así pues, si no hay uniformidad de estudios en España con las nuevas carreras de grado, ¿qué dirán en Europa?

Cada universidad establecerá sus propios planes de estudio que simplemente deberán pasar el filtro de una evaluación administrativa. Si ni tan siquiera hay uniformidad en España, ¿quién creerá que otros países europeos van a admitir los títulos de las universidades españolas?

Creo que este párrafo no necesita mayor aclaración.

¿Y qué intereses tienen unos y otros?

Pues mira, sobre los que estamos en contra, suelen decirse cosas como ésta:

Otro argumento extendido es el que viene a decir que los críticos con el proceso somos unos inmovilistas reacios a adaptarnos a los nuevos tiempos y métodos. Este argumento no es mentira; es, simplemente, un insulto dirigido a docentes que intentamos dedicarnos con rigor a nuestra profesión

Francamente, dada mi juventud, me hace gracia que me tilden de “reacio e inmovilista” a mí también. Los que estamos en contra de Bolonia vemos una privatización y mercantilización de la universidad pública que, honestamente, me sorprende muchísimo que venga de un gobierno que se anuncia como socialista.

Sobre la mercantilización, el Sr. Recalde apunta acertadamente que los estudios de grado serán algo muy ligero (de hecho no tienen reconocimiento de Título Oficial, sino sólo académico). Para tener un título oficial habrá que sacarse un Máster de varios miles de euros:

[…]la escasez de tiempo dedicado a los estudios superiores (tres años y medio) no debe preocupar porque se compensará con estudios de postgrado (masters). Los nuevos estudios se limitarán, así, a ofrecer una formación muy básica que exigirá una especialización, cuya impartición y ordenación no se sabe con qué criterios se habrá de regir, ni dónde se podrá cursar. Probablemente en su valoración influirán precios y otros criterios económicos, más que académicos, como hoy sucede ya con los masters.

¿De qué se quiere, entonces, “informar”?

Los que piden una intensa política informativa han hecho poco para corregir el asentamiento en la sociedad de esos errores. Permítasenos, entonces, concluir que lo que demandan no son más datos, sino una buena campaña de propaganda.

Se puede decir más alto, pero no más claro…

¿Y tú? ¿Ya has pensado en ahorrar para pagarle la universidad a tus hijos?

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  1. Mithdraug, todas las guerras son por intereses económicos y si piensas lo contrario es porque eres víctima de la propaganda como somos muchos a día de hoy. Tampoco hay guerras más justificables que otras y el que paga el pato siempre son los mismos: la gente de a pie.

    Tengo que elogiar algo del gobierno anterior y es que en su guerra teníamos (o íbamos a tener) un beneficio directo (temas petrolíferos) y que la labor de nuestros soldados fue humanitaria, o sea, no estaban en vanguardia y se dedicaban a mantener la paz y repartir alimentos y medicamentos. (Bueno, tengo dudas sobre mantener la paz en el sentido de si fueron a realizar ocupación o no, pero al tema de alimentos y medicamentos sí estoy seguro).

    Por lo demás, en la postguerra (antes y después de Franco) la gente estaba muy unida, y han sido los gobiernos posteriores los que mayoritariamente se han encargado de que esto haya dejado de ser así ya que a ellos no les interesa la cohesión del pueblo.

    Saludos

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  2. Lo cierto es que este Gobierno que se hace llamar socialista, prima a los autores (y más que a ellos, a las gestoras de derechos) sobre los ciudadanos y la cultura. El anterior tampoco es que le fuese muy a la zaga, promoviendo guerras por interés comercial y privado. Es decir, que los políticos se alinean con los mercados y las empresas para “fabricar” mano de obra barata y no necesariamente buena, o mejor que la ya existente.

    Por desgracia, una de las cosas que también tiene nuestro país es la dejadez de la gente. Yo no soy estudiante (ya terminé lo que me tocaba para trabajar en esta merienda de negros que es la informática), pero sí que me gustaría haber estudiado otra carrera (por placer, porque me gusta o por masoquismo 😉 ), pero el tema está en que tal y como pintan las cosas, no creo que lo haga.

    Me parece muy interesante tu entrada, que recomendaré por supuesto a todos, ya que como bien terminas, no afecta únicamente a los estudiantes pasados, presentes o futuros, sino también a los padres que parecen no ver que los estudios de sus hijos van a venir respaldados por un buen bocado a la economía familiar.

    Un saludo.

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