2013
06.30

El Hombre de Acero

He esperado unos días para enfriarme antes de escribir esta pequeña crítica amateur. Eso sí, te prevengo ya de que contiene spoilers (revela detalles importantes de la trama), por lo que te sugiero que dejes de leer si piensas ir a ver la película al cine.

No me ando con rodeos: El Hombre de Acero ha sido una decepción. No es la película que anuncia el trailer. De hecho éste es bastante mejor.

Y es que no se trata de que no haya sido buena película, que lo es. El problema es que como niño que creció leyendo los comics de su superhéroe favorito, esto no sólo desinfla. Duele.

Si te pasa como al guionista de la película, que parece no saber quién coño es Superman, no tienes más que buscar en Google o en la Wikipedia. Y esa es una de las cosas que más me chocan, ya que se entiende que quieran hacer algo nuevo, la introducción de cambios innecesarios. Siempre he pensado que a un superhéroe lo definen ciertos atributos básicos y en especial, sus superpoders. Si se los cambias ya no lo definen como tal, definen a otro. Por ejemplo, La Antorcha Humana va siempre ardiendo. Si le quitas las llamas, y le pones un escudo, aunque tenga la misma cara, entonces ya no es la Antorcha, sino el Capitán América:

De Antorcha Humana a Capitán América

Chris Evans ha interpretado a dos superhéroes

Y es que parece que de la lista de habilidades que posee Superman, en este filme sólo parecen recordar, obsesivamente, su superfuerza y su capacidad de volar (en realidad también muestra su visión calorífica y algo más, pero de escasa relevancia en el desarrollo de la trama).

Pero vayamos por partes (y ya estás advertido del spoiler):

Lo peor

Krypton es Pandora de Avatar

Ciertamente, en el arte conceptual de una película podemos decir que para gustos colores. Pero es que no soy el único que siente ese parecido demasiado próximo entre Pandora y Krypton. El Krypton que se nos mostró en el filme de 1978 transmite mucho más con menos. Una sociedad muy avanzada, fría, que casi ha perdido sus emociones y que desde luego es mayoritariamente no-violenta contrasta mucho con esta otra del filme que aún vuela sobre dragones, usa armaduras y cuyos integrantes se pelean a mamporros, pero que, curiosamente, apenas usa tecnología informática de forma ubicua. Una sociedad capaz de colonizar otros planetas y hacer terraformación sucumbe ante la destrucción de su planeta de origen de una forma poco verosímil. Pero más aún, sus dirigentes aún necesitan coronas faraónicas como símbolo de autoridad. Siguen teniendo conflictos que tuvimos en La Tierra en el S.XX y no tienen ningún sistema de inteligencia artificial que les asesore en las decisiones.

Infumables Escenas de Acción

Al parecer Nueva York Metrópolis debe de ser inflamable. No nos equivoquemos: El Hombre de Acero es una película de acción, y a mí la acción me encanta. Pero poner una escena de media hora destrozando edificios como ya hicieran 2012, Transformers, Independence Day, Avengers, etc… resulta cansino. Máxime cuando mamporro tras mamporro, tanto de los buenos, como de los malos, se repiten las mismas acciones y casi las mismas tomas donde lo único que cambia es el edificio destrozado. Resulta bastante monótono y poco inteligente pegar golpe tras golpe a un ser invulnerable (y ya hablaremos sobre esto más adelante) y obtener siempre el mismo resultado.

Y cuando estas peleas interminables estilo Goku o Matrix III (otro chasco) conforman casi la mitad de la película, uno se pregunta si para eso hacía falta un metraje de dos horas y media, o el tiempo estándar de 90 minutos habría bastado.

Una historia de amor más fría que la Antártida

Sin duda Boris Izaguirre tendría una relación más cálida con Loise Lane que el protagonista. En su pretencioso intento por no resultar ñoño ni sentimental, la historia de Loise y Superman es tan fría, tan distante, que se diría inexistente y desde luego poco creíble. No hay pasión ninguna y es absurdo siquiera que muestren afecto cuando lo hacen (ese beso, por dios) porque raya la ridiculez. Existe más pasión edípica entre Clark Kent y su madre, Martha, que entre estos personajes.

Loise Lane es tan lista que no sólo tiene el Pulitzer desde muy joven, sino que descubre la identidad secreta de Clark Kent incluso antes de que este sea un superhéroe. De esa manera, uno de los romances clásicos de la historia del cómic, en el que Loise Lane descubre la doble identidad del hombre que ama simplemente ya no existe.

Final Inverosímil

Este es, para mí, el concepto peor tratado en la película. Lo único que derrocha el guión es falta de imaginación: Superman tiene varias habilidades, pero por lo visto para los guionistas sólo volar y la superfuerza es lo que cuenta, dejando un guión restringido a una sola cosa: golpear.

Sin embargo, la característica principal de superman, la que verdaderamente lo define, es su invulnerabilidad. Superman es por definición invulnerable, y prácticamente inmortal. Sólo tiene un talón de aquiles: La kryptonita. Pero, nuevamente, en un alarde de originalidad, deciden que no habrá kryptonita (ni se menciona) en el filme, porque no es necesaria para construir una buena trama. Casi parece una tomadura de pelo.

A pesar de ello, Superman se ahoga cuando sube a una nave espacial kryptoniana. De hecho es prácticamente humano. Eso equilibra temporalmente el conflicto dentro de la nave y da ventaja a los villanos. Pero es que resulta que eso es kryptonita. ¿Hacía falta eliminar ese elemento del filme para luego usar un sucedáneo?

Pero lo peor es el final: Clark derrota a Zod, otro kryptoniano con sus mismos superpoderes, desnucándolo. ¿Es realmente eso verosímil? ¿Dónde está la invulnerabilidad de Zod? Si desnucar a Zod es factible significaría que los kryptonianos son invulnerables en la tierra a todo, menos a otros kryptonianos, ¿por qué no lo hizo desde el primer momento? ¿Por qué los golpes y palizas que se daban con sus compatriotas no le afectaban a ninguno y esta vez, al final, sí? ¿Eran necesarias dos horas de película para hacer algo que podía haber hecho desde el principio? La kryptonita fue uno de los elementos de equilibrio que se introdujo en el universo de Superman y viene a resolver todas estas cosas.

Lo mejor: El reparto

El reparto es muy bueno. Russel Crowe imponente desde el principio casi eclipsa al propio protagonista (y no lo hace porque muere al comienzo, que si no…). Henry Cavill realmente creo que es superman. Kevin Costner, un granjero sureño con las arrugas marcadas por el sol apenas consigue brillar por un papel tan restringido. El problema es otro.

Hay escenas banales que se muestran casi como pretenciosas llegando hasta la ridiculez. Precisamente la frialdad del director por no caer en la ñoñería castra toda emoción en la cinta que, engañosamente, da a entender en el trailer que sí posee.

Porque eso es lo que se respira en este filme: pretenciosidad. Por mucho que lo llamen “El Hombre de Acero”, sigue siendo Superman. Un plano picado (o un contraplano o cualquier otro) no añade más valor a una escena vacía de contenido, por mucho recursos de cámara que se usen. Una música que, aunque buena, jamás estará a la altura de la BSO de John Williams (de nada ;)), difícilmente hará que una escena mala deje de serlo. Es pretencioso no usar la kryptonita para acabar escribiendo un guión poco verosímil, igual que es pretencioso no presentar a Loise como el amor de Clark, sino como una compañera prescindible sabiendo que es uno de los ejes fundamentales del personaje; los personajes restantes tampoco tienen un trasfondo bien desarrollado a excepción del protagonista.

Si éste era el Superman que iba a enterrar al malogrado Christopher Reeve, lo siento, pero en mi opinión Superman se merece un funeral más digno.

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  1. Una película entretenida, pero para nada lo que me esperaba, es más bien de pasar el rato, no de dejarte con la boca abierta.

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